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Un viaje en montaña rusa Español / Historias de madres / Traducciones
Charisse Ann Dirain-Jain, Cebu City, Filipinas
Traducido por Eva Marsal, Barcelona, España
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Los altibajos de la lactancia materna

Soy una mamá que trabaja fuera de casa. Analizo especificaciones del cliente y flujos de trabajo, y hago magia creando aplicaciones tangibles para iPhone. Trabajo de lunes a viernes en un horario regular de 9:30h de la mañana a 5 de la tarde, con un descanso al mediodía.

Trabajo duro para satisfacer las necesidades de mi bebé. Y no me refiero a lo que el dinero puede comprar. Doy a mi bebé lo mejor de mí. Estoy orgullosa de ser una mamá que amamanta.

Iker fue un niño amamantado exclusivamente desde el primer día. Di a luz por cesárea y, después de la operación, la enfermera me lo trajo para que se prendiera al pecho. No podía moverme ni cogerle porque todavía me sentía adormecida por la anestesia, pero lloré de felicidad cuando la enfermera lo sostuvo para que pudiera mamar. Fue un momento de abrumadora y pura felicidad.

Pero me armé de valor a partir de las subidas del viaje. Se iba dibujando una sonrisa en mi cara a medida que iba encajando cada reto y sobreviví.

Y desde entonces, lo he seguido amamantando. Está claro que ha sido un viaje en montaña rusa con subidas y bajadas. Con llanto, dolor en los pezones y pensando en abandonar la lactancia porque no sabía lo que estaba haciendo mal. Con la presión de la familia y de los amigos, que no estaban seguros de que pudiera producir suficiente leche. Con noches sin dormir y un intenso dolor a causa de las heridas por la cesárea. Gestionando mi tiempo para trabajar y amamantando antes de salir de casa para ir al trabajo, durante mis descansos del mediodía, y al acabar la jornada. Pero me armé de valor a partir de las subidas del viaje. Se iba dibujando una sonrisa en mi cara a medida que iba encajando cada reto y sobreviví.

Iker tiene ahora ocho meses y es un bebé feliz, sano e inteligente. Voy a seguir amamantándole hasta que él quiera.

Mi viaje como madre que amamanta me hace pensar en el poema “El camino no tomado” de Robert Frost. “Tomé el camino menos transitado, y esto ha hecho la diferencia.”

¡Feliz lactancia materna!


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