Archives
Categories
Archives
Estimated reading time: 7 minutes
Contact La Leche League International

Estimated reading time: 7 minutes


Por qué los bebés necesitan que les llevemos en brazos y les abracemos Artículos / Español / Traducciones
Actualizado en enero de 2016
Lisa Hassan Scott, Gales, Reino Unido
 Traducido por Inma Mellado, Madrid, España.
Fotografía: Christina Simantiri
English Français Türkçe

“¡No puedo dejar a mi bebé en ningún sitio! Quiere estar en brazos todo el tiempo. No consigo hacer nada más.”

¿Cuántas madres se encuentran a sí mismas expresando estos sentimientos tras tener a su primer bebé?

Cuando nació mi primera hija, parecía que todo el mundo a mi alrededor pensaba que debía dejar a mí bebé acostada “entre toma y toma” (¡cuando quiera que fuese eso!); todo el mundo, excepto mi hija, claro está. Se oponía desesperadamente a cualquier tipo de separación, y pasaron muchas semanas o meses hasta que finalmente me di cuenta de que me necesitaba y de que quería estar conmigo siempre, y que me lo haría saber sin lugar a dudas.

Antes de que naciera mi bebé, tenía un montón de ideas idílicas sobre todos los hobbies que iba a practicar durante mi baja de maternidad. Me imaginaba yendo a clases de acuarela, leyendo más libros de la biblioteca y dando paseos largos y pausados. ¿Dónde estaba mi bebé en todos esos sueños? A día de hoy aún no sé en qué estaba pensando. ¿Esperaba que alguien estuviera cuidándola en una guardería o algo así? ¿Esperaba que se quedara echadita junto a mí tranquila y suspirando por el magnífico uso del azul celeste en el cielo de medio día del cuadro que yo pintaba?

Comparto ahora con inquietud mi visión de la maternidad con otras madres “expertas” y me doy cuenta de que no soy la única que malinterpretó cuán absorbente y realmente necesitado de mi presencia sería mi bebé.

breastfeeding-made-simple

Praeclarus Press

A diferencia de otros animales, los recién nacidos humanos son totalmente dependientes de sus madres. En el libro  Breastfeeding Made Simple: Seven Natural Laws for Nursing Mothers, Mohrbacher y Kendall-Tackett explican que los bebés humanos nacen con menos del 50% del crecimiento del cerebro adulto, mientras que otros mamíferos nacen con cerca del 80%. La mayor parte del desarrollo cerebral ocurre fuera del útero, y “los ingredientes únicos de la leche materna juegan un papel muy importante en dicho desarrollo”. ¿Por qué ocurre esto? Las autoras señalan que “con nuestros grandes cerebros y pequeñas pelvis, las cabezas de nuestros bebés peligran si crecen más que el tamaño que nuestra pelvis pueda soportar”. La solución es que los bebés nazcan antes de ser completamente maduros, continuando su gestación fuera del útero.

Quizá si viéramos a los bebés tan vulnerables y dependientes fuera del útero como lo son dentro, no nos sorprendería tanto que nuestros bebés necesiten el mismo cuidado constante que tenían dentro del útero. En el útero de su madre el bebé nunca pasa hambre, no se siente solo ni tiene frío; todos los sonidos y sensaciones se experimentan a través del cuerpo de mamá y por lo tanto son amortiguados y suavizados por la presencia de la madre. Tras la aventura del nacimiento, parece natural que el bebé espere la misma calidad en los cuidados que recibe fuera del útero.

Otro factor importante en la expectativa de ser alimentado y cuidado las 24 horas es la interacción entre la inmadurez del bebé y las diferencias en la leche de su madre. De acuerdo con el Dr. Nils Bergman, hay cuatro tipos diferentes de mamíferos, en función de cómo cuidan de sus crías (ver más abajo). Cuando escuché a Nancy Mohrbacher hablar sobre estas ideas en una Conferencia de la Liga de La Leche del Sur de California/Nevada, bromeó sobre que a pesar de que los humanos son mamíferos porteadores, parece que ¡aspiramos a ser mamíferos de nido!

 

Mamíferos de madriguera, de seguimiento, de nido y porteadores

  • Mamíferos de madriguera. Entre ellos se encuentran los ciervos y los conejos. Los mamíferos de madriguera son maduros al nacer. Las madres ocultan a sus crías en un lugar seguro y vuelven con ellas cada 12 horas. La leche de los mamíferos de madriguera es consistente con este comportamiento, es rica en proteínas y grasa. Mantiene a las crías saciadas durante mucho tiempo, porque dichas crías se alimentan de forma poco frecuente.
  • Mamíferos de seguimiento. Las jirafas y las vacas son mamíferos de seguimiento y como otros animales de este grupo, sus crías son maduras al nacer y son capaces de seguir a sus madres allá donde vayan. Dado que las crías pueden estar cerca de sus madres todo el día, la leche de los mamíferos de seguimiento tiene menos grasa y proteínas que la de los mamíferos de madriguera.
  • Mamíferos de nido. Los perros y los gatos se incluyen dentro de este grupo. Los mamíferos de nido son más inmaduros cuando nacen que los de madriguera o seguimiento. Necesitan el nido para mantenerse calientes y permanecer junto al resto de crías de la camada. La madre vuelve al nido muy a menudo. La leche de los mamíferos de nido es menos rica en grasas y proteínas que la de los mamíferos de madriguera. Pero tiene más que la de los mamíferos de seguimiento que maman con más frecuencia.
  • Mamíferos porteadores. Este grupo incluye a los primates y a los marsupiales como el canguro. Los mamíferos porteadores son los más inmaduros al nacer, necesitan el calor del cuerpo de sus madres y ser porteados constantemente. La leche de estos mamíferos tiene menos niveles de proteínas y grasa y son amamantados constantemente. Ver Breastfeeding Made Simple.

Los humanos somos mamíferos porteadores sin lugar a dudas. La leche humana es la de menor contenido graso y proteico de todos los mamíferos. Eso y nuestra inmadurez al nacer hacen que nuestros bebés necesiten mamar a menudo y estén diseñados para que les abracemos y les llevemos en brazos.

La leche humana es la de menor contenido graso y proteico de todos los mamíferos. Eso y nuestra inmadurez al nacer hacen que nuestros bebés necesiten mamar a menudo y estén diseñados para que les abracemos y les llevemos en brazos.

¿Cómo pueden dar respuesta las madres de hoy en día a lo que demandan la biología y nuestros bebés?

La Liga de la Leche cree que “El buen cuidado maternal mediante el amamantamiento es la forma más natural y efectiva de comprender y satisfacer las necesidades del niño”. Amamantar a nuestros bebés les permite experimentar de nuevo la cercanía que caracterizaba sus experiencias dentro del útero. Es un “paso por boxes” para muchas de las necesidades del bebé: su necesidad de cercanía, comida, bebida, calor, el sonido del latido del corazón de su madre, el tacto de su piel y la seguridad de su presencia y de no ser abandonado.

El buen cuidado maternal mediante el amamantamiento es la forma más natural y efectiva de comprender y satisfacer las necesidades del niño

¿Y entonces por qué era tan duro para mí (y para muchas otras madres) reconocer, comprender y aceptar la necesidad de mi bebé de estar conmigo? ¿Por qué lo viví como una especie de shock? Parte de la respuesta se puede encontrar en la (in)compresión de nuestra sociedad hacia cómo funciona la díada madre-bebé lactante.

En la página 27 de la tercera edición revisada del Libro de Respuestas de la Liga de La Leche, encontramos el cencepto de las “tomas agrupadas” una experiencia que suena bastante familiar para muchas madres de bebés que parecen querer mamar casi constantemente por la tarde-noche:

“En lugares donde la alimentación artificial es la norma, muchos padres no entienden el deseo de su bebé de mamar más seguido que cada dos o tres horas y piensan que esto indica que la madre no tiene suficiente leche. Pero lo cierto es que este patrón es común en la mayoría de los bebés que toman pecho.”

Nuestra cultura ha sufrido un cambio que nos ha llevado a pensar que la lactancia artificial es la norma, cuando en realidad, muchas de las cosas que hacen nuestros bebés son normales, pero las malinterpretamos porque vemos a nuestros bebés a través de unos cristales enturbiados con expectativas nada realistas.

Hace poco, he ayudado a una madre que tenía dificultades con el agarre de su bebé al pecho en el hospital, tras un parto largo y medicalizado. La animé a que pusiera a su bebé piel con piel tanto como le fuera posible. Lamentablemente cuando lo intentaba, otras personas le decían que no lo hiciera porque se “iba a acostumbrar” y luego el bebé iba a esperar que lo hiciera de nuevo. De hecho ¡los bebés ya esperan que lo hagas!

Si seguimos diciéndonos a nosotros mismos y a los demás que los bebés deben quedarse tranquilos cuando los acostamos, que un bebé “bueno” es un bebé “satisfecho” que no demanda casi nada de su madre, y que los bebés que quieren estar cerca de sus madres son en cierto modo bebés difíciles, entonces seguimos propagando información incorrecta que les hace un flaco favor a las madres de hoy en día y a sus bebés, así como a las madres y bebés del futuro.

Lisa Hassan Scott es monitora de la Liga de La Leche, vive en el Sur de Gales con su marido Keith, sus dos hijas y su hijo. Escribe en un blog de crianza.

Recursos

Shouldering Tradition

The Joy of Baby Wearing


Leave a Reply

Your email address will not be published.